miércoles, 22 de diciembre de 2010

CAOS



Demasiados acontecimientos. Demasiadas emociones. Demasiado intensas. Demasiado fugaces.
Prometo canalizarlas, ordenarlas, redactarlas y subirlas al blog
Mientras tanto aparece esto entre mis apuntes:




Feliz Navidad!
Victoria



Pd: No soy dada a estas cosas pero tengo que darle a Soledad mil gracias (por la luz), por aguantar la sarta de misivas (que no eran pocas), por aconsejarme la palabra y coma más adecuada en cada momento, por despejarme la mente (con delicadeza) y por estar preparada para recogerme en trocitos si era necesario. Gracias.

lunes, 13 de diciembre de 2010

El copiloto

Eran las 8y30 de la mañana y hacía un frio insportable. Hace un par de horas habíamos hablado sobre Cádiz y habías recordado tus últimas vacaciones allí (echabas de menos tu bronceado veraniego), yo te dije que cada vez soportaba peor este clima del norte (y en el fondo esperaba que me dijeras que siguiera conduciendo hasta Cadiz, y creo que lo habría hecho).
Llegaba el momento de la despedida, y yo sabía que tras el siguiente paso de cebra tenia que poner los intermitentes y despedirte. Y también sabía que se me dan muy mal las despedidas. Y fue entonces, en ese preciso instante cuando me dí cuenta de que yo era completamente gilipollas. De que era incapaz de decirte que quería volver a verte algún otro sábado, y con un poco de tiempo algún viernes...y que quería tu número (Aunque sabía que nunca me atrevería a llamarte). Y entonces bajaste del coche (maldito cabrón pensé) y quisé poner el freno de mano y salir a la carretera y gritarte y pedirte el número...pero no, puse la 1º marcha y me fui, y joder, ví por el retrovisor como mirabas el coche. Y entonces lo noté, noté el mismo dolor de siempre, se me estaba vaciando el corazón y por un momento pensé que no volverías a estar en mi coche nunca más.

Yo en ese momento estaba fria, fria, fria....congelada